13/4/14
5/3/14
[PLIE] Tu rebeldía cambiará el sistema
Solo un partido político que plantee una alternativa estructural al sistema en el que estamos puede recuperar la confianza de la ciudadanía y cambiar España.
16/2/14
8/1/14
7/1/14
8/12/13
28/11/13
El perfil turístico no lo deben dictar los partidos políticos, sino el mercado. Que el turismo sirva a todos sí es política pública.
Hemos pasado del primer millón de turistas a once anuales.
¿Qué queremos turismo masificado o calidad?
Evidentemente, la apuesta es por la calidad, de lo contrario se
necesitaría aún el doble de turistas para satisfacer a todos los que viven del
turismo.
Desde el momento en que se opta por la calidad y no por la
masificación ya tenemos una primera apuesta pública, de todos, sobre qué tipo
de turismo queremos y los palmesanos lo tenemos claro, queremos turismo de
calidad.
Pero no nos engañemos, un Ayuntamiento no está para hacer barras
de pan. No está para decirle al hotelero o al restaurador cómo tiene que hacer
su política privada de mercado. Las Instituciones públicas deben servir a una
configuración y a una integración del negocio turístico y la ciudadanía.
No sirve, como sucede en países latinoamericanos, adecentar
algunos kilómetros de costa y dejar que los ciudadanos vivan en barrios
suburbanos, como ha sucedido con Son Gotleu, la Soledad, el Vivero. Mallorca no
hace ni 100 kms. De costa a costa. Está claro que si optamos por un turismo de
calidad es toda la Isla la que debe volcarse en él, incluidas las barriadas de
Palma. Ahí sí que hay un papel público importante a desarrollar, más que opinar
y decirle al empresario turístico lo que tiene que hacer.
Si los políticos de Cort tienen que determinar el perfil de
turismo que nos visita es empezar la casa por el tejado. Entre otras cosas,
porque tal y como visan las entidades empresariales es precisamente este perfil
el más difícil de manejar porque tiene cierta disposición económica que le
permite hacer lo que quiere cuando está en las Islas.
Por lo tanto, que estos debates se produzcan en el seno del Ayuntamiento
lo único que evidencian es que los hoteleros y restauradores no se organizan
convenientemente cuando siguen necesitando la tutela del gobierno para que sus
negocios sean más prósperos todavía.
Si no rompemos esta cadena habrá un servilismo del turismo a la
política y de la política al turismo subvencionado. Cómo queremos romper así la
estacionalidad, o cómo vamos a hacer proyectos de mejora de la planta hotelera
si lo único que se pretende son beneficios netos sin responsabilidades en la
configuración del entorno, en la distribución de las áreas de servicios
turísticos.
Desde que se pensó en los años 60 en primera, segunda y tercera
línea de playa para obtener el máximo rendimiento de un millón de turistas a
los once que nos visitan ahora igual lo que nos tenemos que plantear es una
distribución más equitativa del territorio respecto del turismo, pues deben ser
todas las Islas las que muestren un crecimiento sostenible, pensado para gustar
al turista y para darle calidad de vida al mismo tiempo al ciudadano.
Evidentemente, la apuesta por un turista de perfil senior o de
calidad es importante que se haga; pero desde luego para atraer a ese perfil
concreto no estamos preparados a día de hoy.
Piensen cuando hace unos años, en Cala Mayor sin ir más lejos,
el hotel menos preparado tenía hasta siete personas que se hacían cargo del
servicio de una mesa, de cuando un trabajador de la hostelería podía cruzar la
acera y elegir el hotel o el restaurante en el que quería trabajar.
Y qué tenemos hoy, congelados, precios abusivos, plantillas
recortadas, invasión de aceras y en general un contrasentido con la atención al
turista necesaria si queremos que vuelva el año que viene.
Estos años de fomento del turismo en Baleares nos han situado en
primera línea, en pioneros en la explotación de un negocio que nos da de comer,
piénsenlo y no sigan haciendo más experimentos singulares. Si la apuesta está
hecha cómo es que no nos ponemos a trabajar en serio por el futuro de estas
Islas Baleares que es indudable, pasa y pasará por el turismo de calidad.
Si en tiempos de crisis este motor no ha fallado y es el que nos
puede sacar de la crisis, a diferencia de lo que ha pasado con la construcción,
Uds. y el sector ya saben de su fuerza, una fuerza que nos debe servir a todos
desde lo público, pero sin intervenir en políticas que, al final, no
distribuyen los beneficios ni esas ganancias entre todos. Un claro ejemplo de
lo que decimos lo hemos puesto de manifiesto hace un momento al hablar de los
presupuestos generales el Estado que no devuelven al palmesano nada comparado
con lo que se ingresa.
Hay mucho por hacer en cuanto levantamos la vista para proteger
a los ciudadanos de los intereses privados que no les tienen en cuenta, cuando
por la globalización y los efectos del turismo cultural y las comunicaciones
quizá no nos hemos dado cuenta de que es todo el Municipio de Palma, toda
Mallorca y todas las Islas Baleares las que deberían servir a esta idea de
progreso y sostenibilidad al servicio de los mallorquines y a favor del turismo
como motor para la economía de todos.
Muchas gracias.
LOS POLÍGONOS INDUSTRIALES CON LAS LICENCIAS SUSPENDIDAS Y LEGISLACIÓN ANTIGUA, EN LUGAR DE APOYAR AL EMPRESARIADO.
PLENO AYUNTAMIENTO PALMA. 28-11-2013.
POLÍGONOS INDUSTRIALES.
ZONA M.
UNIÓN DE ASOCIACIONES DE MALLORCA.
POLÍGONOS INDUSTRIALES.
ZONA M.
UNIÓN DE ASOCIACIONES DE MALLORCA.
En el Pleno de septiembre de 2010 estas Asociaciones Ciudadanas
que cada vez tenemos más restringido el poder intervenir, como es debido en
democracia, le solicitaron al por entonces equipo de Gobierno socialista que no
hiciera urbanismo a la carta en los Polígonos Industriales.
Aquello que entonces pasó desapercibido porque Uds. escuchan
poco a los ciudadanos hoy vuelve a estar de actualidad, pues el impacto de lo
que podía venirles encima si seguían en la línea propuesta por entonces Unió
Mallorquina aconsejó suspender las licencias.
Y vuelve a estar de actualidad porque hay declaraciones de
políticos con cargo Institucional relevante y que hoy están en prisión que han
descubierto y reconocido que aquellas políticas de entonces no respondían al
interés general sino al engaño de los ciudadanos en beneficio propio, no
podíamos esperar otra cosa del urbanismo a la carta.
Pues bien, tan negativo es para la economía que se estafe de las
Instituciones a la ciudadanía, como que se suspendan licencias y que, como
ahora, se proponga volver a planes generales urbanos obsoletos porque nadie
quiere asumir la responsabilidad de dar un paso adelante mientras este asunto
esté sometido a los Tribunales.
El daño a las Instituciones de Baleares ya está hecho y en el
peor momento, en tiempos de crisis.
Y es que, como les decíamos entonces la industria, más allá del
turismo, no existe en las Islas Baleares. En consecuencia, llamar Polígonos
Industriales a unas áreas que, en realidad, están siendo ocupadas por medianos
empresarios no es, en absoluto, ajustado a la realidad. Lo adecuado sería
renombrar estas zonas y normalizar su situación conforme a esta situación, de tal
manera que el empresariado obtenga las ventajas que su condición le ofrece al
decidir ubicar la empresa en estas zonas reservadas a determinadas actividades.
Esta es la argumentación realista que las asociaciones de empresarios les están
trasladando a las instancias políticas para que actúen en consecuencia y adecuen
las normas para que el empresariado balear obtenga estas mejoras en unos
momentos de importante crisis en su productividad.
El debate político que se ha generado sobre la necesidad del incremento
de la edificabilidad externa o interna en los polígonos industriales es
insuficiente si, de fondo, en la vía de hecho del urbanismo en estas zonas M no
se adecuan las normas para no efectuar distinciones entre empresarios e
industriales.
Los empresarios llevan dos legislaturas sin saber a qué atenerse
porque los políticos no saben cómo salir ahora de una etapa de corrupción, sino
es volviendo al pasado.
Los usos específicos de los polígonos deben respetarse, lo que
no se puede consentir es determinar un uso específico para industriales cuando
en la práctica quienes ocupan estas zonas son, en realidad, empresarios de tipo
medio que dista mucho de lo que significa ser industrial. Esta perversión de la
norma establecida produce varias consecuencias, todas ellas de ilegalidad
manifiesta, por una parte los industriales ven cercenado su derecho a que los
polígonos industriales crezcan, con lo que no pueden ampliar sus instalaciones
a un precio de mercado razonable, el precio de las naves industriales se dispara
generando costes inasumibles y, por otra, los empresarios están subsumidos en
un régimen o tratamiento normativo que no les corresponde. En definitiva, la
norma administrativa está en este caso muy por detrás de la realidad en los
polígonos industriales de Mallorca, estén o no consolidados, puesto que estas
suspicacias están generalizadas en todos ellos.
La racionalidad del urbanismo y su coherencia obligan a una
gestión del suelo realista, que favorezca a la productividad y al ahorro de los
empresarios e industriales, sobre todo en estos momentos de crisis en los que
la inoperancia política agudiza considerablemente el coste soportado para
quienes generan realmente y donde se mueve una gran parte de la riqueza de las
Islas Baleares.
Cuando los partidos políticos, unos de acuerdo, otros no,
consensúan los usos de estas zonas lo que están haciendo en realidad es
pervertir el sentido último, finalista de los usos que deben ser los
establecidos legalmente ya sea de manera especial o generalista, dependiendo
del interés al que sirvan; pero los usos no pueden consensuarse porque desde el
momento en que difieren de lo normativamente establecido la variación de los
usos es equiparable al urbanismo a la carta, una práctica urbanística
detestable y administrativamente incorrecta.
Cuando en un Pleno de Ayuntamiento los partidos políticos, tanto
del gobierno como de la oposición, no muestran un acuerdo unánime sobre la
manera en que deben establecerse los usos en estas zonas lo que está sucediendo
es que se causa un perjuicio para aquellos empresarios e industriales que
observan cómo se dan, se consienten, diferencias entre lo consolidado y lo que
se atiene a la nueva manera de proceder urbanísticamente hablando, es decir,
relativismo, incertidumbre y prácticas urbanísticas irregulares, lejanas a la
racionalidad de la que hablábamos al principio y por lo tanto contrarias a la
mejora de la productividad industrial y empresarial, todo un desajuste en los
momentos de crisis económica que padecemos.
La influencia y los efectos que los acuerdos plenarios producen
dependiendo de si se adoptan las decisiones políticas ya no de manera
consensuada, sino de manera profunda, siendo conscientes del entramado
normativo subyacente y de las consecuencias de las mismas en la creación de
tejido industrial y empresarial son tan importantes que la división política en
estos asuntos reconduce la generación de riqueza a la existencia de mayorías
plenarias, cuanto más absolutas más garantías, más seguridad jurídica se le
ofrece a los empresarios e industriales desde lo público para que realicen sus
negocios.
En consecuencia, la Unión de Asociaciones de Mallorca exige que
los planteamientos o propuestas de los partidos políticos respondan a una base
común, meditada en tiempos de crisis y desarrollada de acuerdo a la norma,
llevando a los polígonos industriales al más estricto cumplimiento de la
legalidad, normalizando su funcionamiento sin crear especulación en los
terrenos o en el incremento de las cuotas de edificabilidad, sin perder de
vista la mejora de la productividad en estos momentos en los que salir de la
crisis es lo prioritario, ya que, en el futuro los acuerdos plenarios pueden
adoptarse en otro sentido; pero lo que se debe hacer en este momento sólo puede
hacerse de una manera para salir de la crisis y es, como ya se les pidió en
2010, con el consenso de todos los partidos políticos, sin excepción.
Fdº.
Francisco Fernández Ochoa, vocal UAAM.
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